Como dice José Mota, que sepas que ser eres, eres… ¡un año más vieja!
Y yo dándoles vueltas y vueltas a tu regalo y cada año se vuelve más complicado. Ya no lo digo por el regalo, porque en definitiva siempre cae algo, de más o menos postín, pero cae, lo digo porque a ver qué me sale de la parte literaria...
Esta mañana pensaba y qué le escribo a mi hermana que estará la pobre triste porque… en fin, ya sabes , que sepas que ser eres, eres… ¡un año más vieja!
Y que conste que no te quiero amargar el día, al revés, sólo pretendo felicitarte esos años que no debo decir por respeto a tu edad, y sobre todo, porque quiero que me invites a una cerveza y que conste que ya no sabía cómo decírtelo, y mira que hasta te he enviado publicidad de birras a 60 céntimos, luego no digas, porque por ideas no me han faltado.
Momento hipnótico, abre bien los ojos y repite conmigo: voy a disfrutar de este día tan maravilloso y soleado cumpleaños que me ha tocado, voy a pensar dónde nos tomamos esa cerveza y sobre todo cuando abra el regalo pondré cara de que me ha gustado, no vaya a ser que la foto-móvil salga rara.
Si no pasa ná, ahora pero aún no pasando ná, que sepas que ser eres, eres… ¡un año más vieja!, esta vez lo arreglo, ¡madurando como el buen vino en barrica de roble!. Vaya piropazo que te acabo de echar para arreglar este desaguisado.
Besitos y … ¡que corra la cerveza!





