Páginas

10 de noviembre de 2014

COSAS EN UN CAJÓN




Sin darnos cuenta, todo lo material que acumulamos a lo largo de nuestra vida, “todo y, a veces demasiado”, se queda aparcado años y años hasta que un  día, por circunstancias, tenemos que reabrir ese cajón que guarda fotos de cuando éramos más jóvenes; cuando llevábamos ese pelo que hoy sorprendería en estilo y que nos hacen pensar ¡qué pinta tenía entonces!; de aquellos pantalones de campana que siempre terminan volviendo, de aquel trabajo manual que tu madre había guardado siempre con tanto cariño. Ahí el tiempo se detiene y recuerdas aquella instantánea que  refleja, en ese trozo de papel, un pequeño momento de ti. Vivencias que regresan fugaces para volver a dormitar.

Cosas en un cajón, que nos hacen detenernos y que sólo la memoria nos permitirá en un futuro seleccionarlas aleatoriamente de forma caprichosa.  

Pequeños momentos que son agradables de recordar, y que a veces, incluso,  nos llenan de dolor al hacerlo.

Cosas en un cajón, que algún día siempre terminamos abriendo, y  que pueden hacer inesperadamente cambiar nuestro estado de ánimo cuando en alguna ocasión desvelan momentos presentes que preferiríamos no haber percibido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario